Nuestros Taínos eran de estatura regular, bien formados, de buen aspecto, los pies y manos pequeños. Su piel era color cobrizo. Aunque su cabellera era negra y abundante, eran lampiños. El cráneo no era muy redondo, la cara era grande y ancha, la frente era pequeña e inclinada hacia atrás pues olían deformarla con vendas de algodón al momento del nacimiento. Su boca era de labios medianos y comisura labial alta.
La mandíbula, algo pronunciada y la mandíbula superior tenía una inclinación que lo hacía sobresalir. Sus ojos eran negros, grandes y almendrados. Pómulos salientes, la nariz aguileña, recta con ventana dilatadas. Los hombres eran fornidos y las mujeres esbeltas.


